El auge del clipping: La estrategia de fragmentar para conquistar la atención
En un ecosistema digital saturado y dominado por el consumo rápido de contenido, captar la atención de la audiencia es un desafío mayúsculo. Los usuarios ya no consumen eventos completos en directo; en su lugar, prefieren píldoras informativas, momentos destacados y fragmentos virales. Ante esta realidad, los profesionales del marketing están adoptando una nueva estrategia: el “clipping”. Esta técnica consiste en extraer pequeños fragmentos de contenido de formato largo, como retransmisiones en directo, para distribuirlos masivamente a través de las redes sociales. Lejos de ser una simple táctica de redifusión, se ha convertido en un enfoque estratégico integral para generar notoriedad y relevancia en un entorno cada vez más competitivo.
Casos de éxito: De las flautas de Skittles a la producción de Ramp
Un ejemplo paradigmático de esta tendencia es la reciente campaña de Skittles, orquestada por la agencia TBWA\Chiat\Day Chicago. La marca de caramelos creó la “Skittles Gaming Flute”, un mando para videojuegos con forma de flauta. Durante un fin de semana de marzo, varios streamers retransmitieron en directo sus intentos de aprender a jugar con este peculiar dispositivo. Uno de ellos, PointCrow, llegó a realizar una maratón que se extendió durante varios días. Mientras esto sucedía, un equipo de la agencia monitorizaba las retransmisiones en tiempo real, identificando y extrayendo los momentos más divertidos o interesantes para publicarlos como clips en los canales sociales de Skittles. Brian Culp, director creativo de grupo en la agencia, explicó a Marketing Brew que esta forma de consumo es análoga a cómo el público sigue la política o los deportes: a través de momentos clave. “Si podemos crear experiencias de marca que merezca la pena compartir de esa manera, entonces así es como mucha gente las va a experimentar”, afirmó Culp.
Esta planificación deliberada para crear contenido “clipeable” no es un caso aislado. La plataforma de gestión de gastos B2B Ramp también adoptó este enfoque para una retransmisión en directo de siete horas con el actor Brian Baumgartner, conocido por su papel en la serie The Office. Kendall Tucker, responsable de experimentación creativa de Ramp, se dio cuenta de que una sola cámara no proporcionaría suficiente material para generar clips variados e interesantes. Por ello, la empresa decidió utilizar un despliegue de cinco cámaras dedicadas exclusivamente a capturar diferentes ángulos y momentos, asegurando así un rico banco de microcontenido para su posterior distribución.
La industria de la viralidad a medida
La creciente popularidad del clipping ha dado lugar a empresas especializadas en “fabricar la viralidad”. Jason Wilhelm, presidente y cofundador de la compañía de entretenimiento Fixated, describe esta práctica como la evolución natural del “arte de lo viral”. Su empresa, que trabaja con creadores de contenido y marcas como Warner Music, ha lanzado una línea de negocio específica llamada “Clipping Hall of Fame”. A través de esta plataforma, pagan a usuarios para que se dediquen a crear clips de entrevistas y eventos de sus clientes. Posteriormente, estos clips se distribuyen a través de una red propia que incluye un equipo de contenido interno y páginas de memes con millones de seguidores, como “Internet Hall of Fame” en X (antes Twitter), que cuenta con 4 millones de seguidores.
Wilhelm explica que el proceso es colaborativo. Las marcas pueden proporcionar contenido ya existente o trabajar con Fixated para crear nuevas campañas con streamers diseñadas desde el principio para ser “orgánicamente virales”. Una vez que el contenido está listo, su infraestructura de clippers entra en acción. Estos colaboradores, remunerados bajo un modelo de CPM (coste por mil impresiones), se encargan de seleccionar, editar y publicar los fragmentos en las plataformas que la marca haya especificado, ya sea TikTok, Instagram, YouTube Shorts, Twitter o una combinación de todas ellas, con el objetivo de maximizar las visualizaciones.
La calidad del contenido como cimiento estratégico
Sin embargo, los expertos advierten de que el éxito del clipping no reside únicamente en una distribución masiva. Fabiana Maldonado, estratega sénior en la agencia Rapp, subraya que se trata de algo más complejo que una simple estrategia de difusión. Para que funcione, el contenido original debe ser algo que la gente quiera ver de forma natural. No se trata de trocear un vídeo corporativo cualquiera y esperar que funcione. Es fundamental pensar desde el inicio en crear experiencias y contenidos que conecten genuinamente con los intereses de la audiencia.
Shane Ginsberg, fundador y CEO de Street Poller Media, una empresa que crea contenido para marcas como Polymarket y Moonpay basado en entrevistas a pie de calle, comparte esta visión. Ginsberg sostiene que la clave no está en perfeccionar el medio, sino el propio contenido que se está “clipeando”. “El contenido que recortas realmente importa”, afirma. Para él, la fórmula del éxito se basa en tres pilares:
- Contenido de alta calidad
- Editores competentes
- Una buena estrategia de distribución
Advierte que para una marca que acaba de empezar, el clipping puede no tener sentido si no se dispone primero de un material base que sea verdaderamente valioso y atractivo.
Conclusión: La planificación de la viralidad
En definitiva, el clipping ha trascendido la mera edición de vídeo para consolidarse como una estrategia de marketing sofisticada y deliberada. Las marcas más innovadoras ya no esperan a que la viralidad ocurra por casualidad; la planifican desde la concepción de sus campañas. Desde el uso de múltiples cámaras hasta la colaboración con redes de creadores de clips, el objetivo es el mismo: transformar momentos extensos en píldoras de contenido irresistibles. No obstante, el éxito de esta técnica depende de un principio fundamental del marketing: todo empieza con un contenido de calidad que la gente realmente quiera ver y compartir. En la batalla por la atención, las marcas que apuestan por crear experiencias dignas de ser recordadas y compartidas en fragmentos son las que, finalmente, logran destacar.









