El auge del propósito de marca
En el competitivo panorama actual, las empresas más relevantes han comprendido que su existencia va más allá de la mera rentabilidad económica. El concepto de “propósito de marca” ha dejado de ser una simple tendencia de marketing para convertirse en el núcleo de la estrategia empresarial, definiendo la razón de ser de una compañía y los valores que defiende. Desde Bodyform, que rompe tabúes sobre la menstruación, hasta Patagonia, con su inquebrantable compromiso medioambiental, o Ben & Jerry’s, que no duda en posicionarse en debates sociales, las marcas de éxito conectan con el público a través de una misión clara y auténtica. Este cambio de paradigma ha llevado a muchas compañías a convertirse en verdaderos actores políticos y sociales. Un caso paradigmático es el de Ben & Jerry’s, cuyo cofundador, Ben Cohen, inició en marzo de 2026 una campaña para, en sus palabras, “liberar” la marca de su empresa matriz, Unilever. Este conflicto ilustra la tensión inherente que puede surgir cuando una marca con un fuerte propósito activista es absorbida por un conglomerado multinacional con prioridades diferentes. Las marcas de consumo ya no operan en una burbuja; sus decisiones y comunicaciones tienen un impacto directo en la confianza pública y en el discurso social, lo que las obliga a actuar con una coherencia y una responsabilidad sin precedentes.
La autenticidad como pilar fundamental
Sin embargo, el propósito no puede ser una fachada. En una era marcada por la inteligencia artificial y la automatización, la autenticidad emerge como el activo más valioso. Como afirmaba Jackie Lyons, de Havas Media Network, a finales de 2025: “La IA no te salvará, la autenticidad sí”. Los consumidores son cada vez más escépticos y capaces de detectar la hipocresía. Por ello, un propósito debe estar arraigado en el alma de la marca, como defiende David Kessler de Starfish. Un ejemplo de ello es Oura, cuyo director ejecutivo, Tom Hale, se ha propuesto desafiar los estereotipos de la tecnología sanitaria, demostrando que el propósito también puede manifestarse a través de la innovación de producto y la inclusión, no solo mediante grandes declaraciones públicas.
Compromiso social: más allá de las campañas
El compromiso social es otro de los pilares fundamentales del propósito de marca. No obstante, este debe ser genuino y sostenido en el tiempo. El debate surgido en enero de 2026 sobre la disminución del patrocinio del Orgullo LGTB+ plantea una pregunta crucial: ¿cómo pueden las marcas apoyar a la comunidad de forma significativa más allá de las campañas puntuales? La respuesta reside en el compromiso a largo plazo y en acciones tangibles que generen un impacto real. El reconocimiento de estas iniciativas, como se ve en los premios “The Drum Awards for Social Purpose”, subraya la importancia que la industria otorga a las empresas que utilizan su influencia para el bien común. Figuras como Claire Sadler, directora de marketing de la British Heart Foundation, demuestran cómo las organizaciones con una causa inherente pueden liderar el camino y servir de inspiración.
Conclusión
En conclusión, el propósito de marca ha trascendido el ámbito del marketing para consolidarse como un pilar estratégico indispensable. En un mercado saturado y ante un consumidor cada vez más consciente, las empresas ya no son juzgadas únicamente por lo que venden, sino por lo que representan. Un propósito claro, auténtico y bien ejecutado no solo genera lealtad y confianza, sino que también funciona como una brújula moral interna, guiando las decisiones de la compañía. En definitiva, es el alma de la marca, aquello que le otorga relevancia, la diferencia de sus competidores y asegura su perdurabilidad en un mundo en constante cambio.









